Día de Muertos

Autor: Vivian Lucía Rivera Marroquín.

Hoy en este noviembre que nace con el invierno, te recuerdo con amor y nostalgia.

Hoy en este día especial te honro con nuestros seres queridos.

En este Día de muertos, te quiero dar gracias, ancestro querido.

Gracias por enseñarme el valor de las buenas personas

Gracias por darme inmensas alegrías con tu presencia

Gracias por los lindos recuerdos, que me enseñan que la vida es un instante pero la memoria es eterna

Te pido perdón si algunas veces parece que te olvidé

Te pido perdón si a veces renegué de tu ausencia

Te agradezco por la compañía que me diste cuando se podía

También te agradezco por seguir dando color a mis días.

En este Día de muertos le pido al cielo que te proteja siempre y que donde sea que estés me recuerdes también

En este Día de muertos recuerdo que nunca me abandonaste. Solamente te mudaste a mi corazón.

En este Día de muertos tengo presente que aunque no te pueda ver, seguirás conmigo

Dándome guía y auxilio en los días de dificultad

Dándome sabiduría cuando me undo en la confusión de la vida

En este Día de muertos, amado ancestro, te pido que cuando llegue mi momento me acompañes y me lleves a donde deba estar para tener descanso y paz.

Lo que nunca fue

Autor: Vivian Lucía Rivera Marroquín.

Te veo y no te reconozco

Te escucho y no te comprendo

Ahora solamente me queda preguntarme

¿Qué sucedió? ¿Porqué actúas así?

Espero a que te calmes, respiro profundo y me sigo preguntando ¿A dónde fue nuestra amistad?

¿O es que acaso nunca fue verdad?

Hoy estoy más tranquila, ahora entiendo que nunca voy a encontrar lo que nunca fue

Lo que nunca existió y nunca existirá

Aunque he de confesar que no esperaba esto

Creo que fue para bien

Para que ya no te engañes y para que no te lastimes.

Por mi no te preocupes, yo estoy tranquila, estoy bien , aunque me siento traicionada y a la vez culpable por no haber entendido desde antes.

Ya no sigo esperando lo que nunca fue.

Con estas palabras, te digo adiós, adiós a lo que nunca fue.

Otoño

Autor: Vivian Lucía Rivera Marroquín.

Los colores de los árboles, el viento frío y los aromas de la temporada anuncian tu llegada

Con tu magia, tus especias y festividades, anuncias la cercana llegada del final del año

Eres la antesala al invierno, con tus rojos y amarillos, marcas el cambio de las hojas de los árboles.

Eres la estación donde usualmente recordamos dar las gracias por las cosas buenas de la vida y nos recuerdas de la divina venida de la navidad.

Con tu llegada me recuerdas que la vida siempre se renueva, aunque con tu presencia hagas que las flores se pierdan.

Con tu llegada me recuerdas a las personas de mi vida que ya no están, haciéndome reflexionar sobre mi propia mortalidad.

Por esto y mucho más, espero que vengas y me traigas de nuevo esperanza y paz.

A mis amigos

Autor: Vivian Lucía Rivera Marroquín.

Le dedico este poema especial a todos mis amigos que me han apoyado en mis sueños.

A donde sea que vayas yo iré,

En las buenas y en las malas,

Para reír, gritar o llorar

Siempre contarás con mi amistad.

Con tus sueños te ayudaré

Con tus luchas de la vida también

Sè que siempre estarás para mi.

Aunque a veces no nos entendamos al 100 por 100

Hasta el final de nuestra vida estaré junto a ti

Aunque a veces no quieras verme aquí

También sé, sin duda alguna que estarás conmigo cuando busque el sol y la luna.

Por eso y muchas cosas, te quiero decir

Que tu amistad y cariño siempre serán indispensables para mi.

Poema al amor

Autor: Vivian Lucía Rivera Marroquín

Como las olas del mar así eres tú,

Impredecible y salvaje,

Calmado y suave

Tu perfume dulce como las rosas me adormece

Aunque a veces tus golpes me entorpecen

Me da esperanzas para un nuevo amanecer

Tus hermosas palabras endulzan mis oídos

Aunque a veces agobias todos mis sentidos

Hoy te hablo amor mío

Hoy te hablo para decirte que agradezco tus colores

Tus adorables y a veces amargos sabores

Hoy te canto con mi corazón en mano

Hoy te canto para encontrarte en mi hermano.

Gracias doy nuevamente porque te tengo en mi vida

Aunque a veces sienta que no estás presente

En este día, amor de mi vida, solo quiero recordarte para devolver la luz y la alegría

A esta lúgubre y confusa vida mía.

El museo en la casona de Pueblo Viejo

Autor: Vivian Lucía Rivera Marroquín

Era un 30 de octubre como cualquier otro. Esmeralda y Josué ayudaban a sus padres a preparar el fiambre y las torrejas para la celebración del día de todos los santos, que todos los años se celebraba en el parque de Pueblo Viejo.

Después de un rato a Josué se le ocurrió preguntar —Mamá ya me aburrí ¿Puedo salir un rato al jardín?

—Bueno, aprovechando que todavía no es tarde, puedes ir pero te llevas a tu hermana y se regresan en cuanto empiece a anochecer.—

—Está bien, volvemos rápido.

Entre juego y juego Esmeralda y Josué empezaron a contar historias de terror, cosa que siempre hacían entre ellos. Pero este día, llegaron a la más misteriosa leyenda del pueblo “La historia del museo de la casona de Pueblo Viejo.”

— Cuenta la leyenda que hace muchos años, vivía en pueblo viejo la familia Hidalgo.

Esta familia tenían varias haciendas de ganado y fábricas de tela, aunque los vecinos no los conocían muy bien, ya que eran tan reservados y codiciosos que se creía que embrujaron todas sus posesiones para que quien intentara robar en sus tierras, se convertiría en un monstruo de piedra y quedaría condenado a custodiar el lugar.

Con el pasar del tiempo se llegó una guerra civil que arrasó con el pueblo Viejo y los Hidalgo desaparecieron misteriosamente.

Muchas son las hipótesis que se manejan de lo que sucedió con esa familia, pero lo único que se puede comprobar es que nadie sabe dónde están los Hidalgo.

Con los años, cuando la guerra terminó y todo pueblo viejo volvió a la normalidad, la casona de los Hidalgo se convirtió en un museo, el cual lamentablemente tuvieron que cerrar por que, según cuentan, comenzaron a escucharse y verse cosas extrañas.

—Ay ya, qué aburrida esa historia, parece sacada de esas películas de Hollywood— dice Esmeralda, mientras Josué termina de contar.

— A ver, ya que eres tan valiente, te reto a que mañana vayamos al viejo museo, a la media noche y veamos lo que hay adentro.

— Ay si típico, a medianoche igual que en las películas—

—Bueno, si no te atreves, no vas, yo en cambio si quiero ir a ver qué me llevo de ahí —

— Dicen que hay un tesoro escondido y yo quiero aprovecharlo—

— Mmm, está bien , pero hagámoslo interesante, mejor quedémonos ahí toda la noche y el primero que salga corriendo de miedo, tiene que hacer las tareas del otro por un mes—

—Trato hecho, así cuando salgas corriendo, te va a tocar que lavar hasta mis calzones, jajaja—

—Yo que tú, mi estimado Josué , no estaría tan segura que voy a ganar , o tengo que recordarte lo que pasó la última vez que vimos la película de aquel bosque tétrico

—Bueno ya, sin golpes bajos, además ya te dije que cuando me viste el ojo me lloraba por que me entró polvo—

— Jajaja, esa ni tu te la crees, pero está bien, me guardaré mis comentarios para cuando gane la apuesta—

—Ahora, solo tenemos un problema, ¿Qué le decimos a nuestros papás? Porque no creo que nos vayan a dejar salir a medianoche—

—No te hagas la inocente Esmeralda, eso es lo más fácil, simplemente le decimos que vamos a tener una fiesta con algunos amigos y ya, por ejemplo, tu dices que vas a casa de Mariana y digo que voy con Diego.

—Mjm, y casualmente los dos vamos a salir, eso no va a funcionar, mejor hay que decirles que vamos a ver películas con Martín, total, él siempre hace eso para estas fechas—

—Buena idea, así van a creer que vamos a estar solos, pero te aviso que entonces vamos a tener que llevarnos a Martín, porque si nuestros papás llaman a su casa y nos descubren, ya nos llevó la tristeza—

— Está bien, por mi mejor, así Martín nos ayuda a forzar el candado para entrar, él sabe de estas cosas—

— Bueno, entonces quedamos que mañana vamos por Martín y entramos a la casa.

A la mañana siguiente, Josué se encargó de ir a hablar con Martín y convencerlo de ir con ellos al museo.

— Qué onda Martín, vengo a verte porque quiero proponerte una aventura interesante

— Qué onda Josué, ¿Ahora qué tienes en la cabeza?

— Es que Esmeralda y yo queremos ver qué hay en el museo viejo y quedarnos ahí toda la noche—

— ¿El de la casa Hidalgo? !Ni loco!

!Qué no saben que esa casa está maldita¡

—Ay Martín, no seas miedoso, esas puras leyendas hombre, dan más miedo las películas que tanto te gusta ver—

— Es diferente, las películas son falsas, esto es la vida real, o qué ¿Se quieren arriesgar a quedarse atrapados adentro con quién sabe qué cosas?

— yo ni loco voy, no quiero que me maten

—Martín, estamos hablando de una vieja casa nada más, mira ahí hasta podemos aprovechar para hacerle bromas a Esmeralda ¿Acaso no quieres desquitarte del susto del año pasado?

—Bueno, está bien, voy con ustedes, pero si hay algo, me voy y ustedes se quedan a su suerte—

— No va a pasar nada, no seas cobarde—

El día fue pasando, y cuando se empezó a ocultar el sol, Esmeralda y Josué fueron por Martín y se fueron directo al museo, que estaba justo enfrente del parque.

En cuanto llegaron, Martín empezó a intentar abrir el candado de la puerta principal, tratando de disimular un poco para que no los descubrieran.

Después de muchos intentos, el candado de la puerta se abrió pero antes que alguno de los jóvenes se atreviera a entrar, abrió la puerta una mujer muy delgada, con cabello castaño y un vestido negro que le cubría desde el cuello hasta los pies y les dijo con un tono tétrico «Buenas noches, bienvenidos a la casa de la familia Hidalgo, soy Irma, el ama de llaves ¿Gustan pasar adelante?”

En cuanto vieron a la mujer los 3 comenzaron a temblar tanto que casi no podían caminar.

Al momento que lograron entrar comenzaron a admirar la enorme mansión, con muchas pinturas y demás cosas valiosas, que se veían un poco descuidadas por el tiempo pero aún conservaban mucho de su esplendor original.

A pesar de las pinturas hermosas aún se podía sentir un ambiente tan inquietante que comenzó a asustar a Esmeralda, al punto que le dieron ganas de salir corriendo, pero después de voltear a ver a todos lados, se dio cuenta de que la puerta donde habían entrado ya no estaba, cosa que la asustó aún más.

—Eem, Josué o Martín, ¿Alguno de ustedes se dio cuenta de que la puerta ya no está?

—Ay Esmeralda, dijo Josué con tono burlón, no me digas que ya estás pensando en irte, acuérdate que si te vas antes de medianoche pierdes la apuesta.

No, no es eso, es que en serio no puedo ver nada de lo que dejamos atrás. De verdad.

Tranquila Esmeralda, respondió Martín, vas a ver que por la mañana vas a poder salir fácilmente de aquí, además yo estoy con ustedes, si te da miedo yo te cuido.

Después de esta breve conversación, los jóvenes se dieron cuenta de que la mujer que supuestamente los guiaba se había ido, dejándolos dentro de una habitación oscura donde ni siquiera con linternas se podía ver nada.

— Ahora si me dio miedo, dijo Josué, mientras le temblaban las piernas como gelatina, hay que irnos de aquí, no vaya a ser nos hagan ceviche.

Hay que buscar la salida, creo que tiene que estar atrás de nosotros, dijo Martín.

Pues, aquí hay una puerta respondió Esmeralda, lo malo es que no se abre, hay que encontrar la llave.

Hay mamá, de haberme imaginado que esto se pondría feo, mejor no hubiera entrado, dice Josué, mientras empieza a sudar del miedo

Ahora no es tiempo de llorar de miedo, responde Martín.

Mientras se apresuraban a encontrar la llave comenzaron a escuchar a un niño gritar ¡Ayuda! ¡Me quieren matar! ¡No puedo salir!

!¿Quièn dijo eso?¡ gritó Esmeralda

No sé, pero se escuchó por aquí, respondió Martín.

Los muchachos empezaron a buscar en la habitación, cuando de pronto se toparon con un closet gigante

Martín, que estaba más cerca abrió la puerta del closet con una palanca que llevaba entre sus cosas y de pronto vieron a un niño, más o menos de unos 8 o 9 años.

!Rápido, sáquenme de aquí! !La bruja fea me quiere matar! Gritó el niño desesperadamente

Tranquilo, nosotros te sacaremos.

!Ayuda! !Quiero a mi mami!

!Cálmate niño! Grita Martín desesperado

!Martín! Tranquilo mano, ni que nunca hubieras visto un niño asustado, lo vas a asustar más. Dice Josué mientras trata de terminar de romper la puerta del closet.

Gracias, dice el niño, mientras desaparece de la habitación.

!aaaahhhh!! !Ese niño desapareció!!!! Grita Esmeralda, mientras trata de salir corriendo.

!No me importa que me molesten por miedoso, yo me voy a mi casita !! Dice Martín

!Yo también, no me importa la maldita apuesta! !Esmeralda, por mi ya ganaste !

De pronto, cada uno trató de salir corriendo en diferentes direcciones, lo que provocó que cada uno chocara con diferentes cosas, primero, Esmeralda chocó con una silla de ruedas que parecía de madera, luego Josué chocó con un espejo y lo rompió, al final Martín chocó con una mesa de madera y se topó con que encima de esta, había una llave pequeña.

!Rápido! ! Hay que salir volados de aquí! Gritó Martín.

Esmeralda, aún temblando del miedo por el fantasma, tomó la llave e intentó muchas veces abrir la puerta pero con tanto movimiento, esta se le caía, hasta que dentro del pánico, le dio la llave a su hermano y él si logró abrir.

Los 3 adolescentes, salieron corriendo pero como ninguno podía ver nada, en medio de su propia histeria, se separaron y terminaron encerrados en habitaciones diferentes.

En cada habitación, se escuchaban voces de diferentes personas.

Esmeralda se encontraba en la cocina, o al menos eso parecía.

Ahí se encontró con Leonora, la señora Hidalgo.

— Buenas tardes, distinguida señorita, soy la señora Leonora Martina Hidalgo de la Flor, dueña y señora de esta gloriosa mansión, ahora dígame ¿Quién es usted? ¿Quién la dejó entrar?

—Soy Esmeralda, disculpe si la incomodé, solo quería salir de aquí. Responde Esmeralda, con voz temblorosa y muy asustada.

—Gusto en conocerla señorita, lamento informarle que las personas que han logrado entrar, nunca logran salir, a menos que…..

—¿A menos que qué?

—No puedo hablar más, la bruja me puede escuchar, apresúrese señorita, si no logran salir antes de la salida del sol, van a quedarse aquí para siempre.

—!Para siempre¡ No puede ser, tengo que encontrar a Josué y Martín, nosotros no pertenecemos aquí.

Después de esta charla, Leonora desapareció frente a los ojos de Esmeralda.

Mientras Esmeralda trataba de escapar de la cocina, Josué aparece encerrado en la biblioteca de la mansión, cuando de pronto aparece Guillermo, que según parece es el mayordomo de los Hidalgo.

— Buena noche caballero, soy Guillermo Alves, mayordomo de la familia Hidalgo, ¿Desea que le sirva un té?

—!Aaaaaa¡ ¿De dónde salió usted? ¿Cómo entró?

—Siempre he estado aquí, solo que no hago ruido, ¿Quién es usted?

—Soy Josué, estaba buscando la salida de aquí.

—Me temo, joven Josué, que me es imposible ayudarle con esa tarea, usualmente quien quiera que entre, nunca sale—

—No puede ser, !Necesito salir de aquí¡

Con el pasar del tiempo, el miedo de los jóvenes aumenta, hasta que de pronto, los 3 lograron encontrar una palanca misteriosa en cada habitación que al moverla los condujo por un pasaje oscuro que terminaba en un túnel.

Dentro de este, encontraron a don Felipe Hidalgo, jefe de la familia y dueño y señor de la mansión Hidalgo.

—¿Quiénes son ustedes? ¿Qué quieren aquí?

—No venimos a incomodar señor, yo soy Martín y ellos son mis primos Josué y Esmeralda, quedamos encerrados en la casa y solo buscamos salir.

—Pues, me temo, que eso será imposible, ninguno de los que entran a esta casa logran salir, a menos que logren derrotar a la bruja.

—Y ¿Cómo derrotamos a la bruja? Si no es mucha indiscreción. Pregunta Esmeralda, mientras trata de no desmayarse de tanto miedo.

—Verán jóvenes, hace muchos años, mis padres y yo venimos y construimos una enorme hacienda ganadera, al poco tiempo conocí a Leonora y la desposé.

Por varios años logramos vivir tranquilos y felices, hasta que nació nuestro único hijo, le llamamos Alfredo.

Él era un niño tranquilo y feliz hasta que a los 5 años se contagió de una terrible enfermedad que le quitó la movilidad de las piernas.

Pasamos meses tratando de ver qué le sucedía y tratamos de encontrar la cura con muchos médicos de diferentes ciudades, hasta que, cuando ya habíamos agotado toda esperanza, apareció la bruja.

En vida nos dijo que se llamaba Norma y que con sus poderes podría devolverle la salud a Alfredo, pero con el pasar de las semanas, nuestro niño seguía empeorando, debilitándose cada vez más, hasta que llegamos al punto de prescindir de los servicios de esta bruja, ya que nos dimos cuenta que ella no lograría nada.

Fue entonces que la bruja, furiosa por dejar de recibir dinero de nosotros, nos lanzó una maldición que haría que perdiéramos todo y que cuando muriéramos, quedaríamos encerrados en la hacienda para siempre, a menos que 3 almas jóvenes, pertenecientes al mundo real, lograran encontrar a la bruja y vencerla en un duelo.

Al principio no sucedió nada extraño, pero con el paso de los días, comenzó la desgracia.

Además de la haciendo, habíamos logrado construir varias fábricas de telas finas, pero a raíz de la maldición, todo se vino abajo.

Las telas dejaron de venderse, nuestros empleados se fueron, pero lo peor fue que todos los animales de la hacienda, murieron de la noche a la mañana, según dicen aquejados de la enfermedad de la rabia.

Luego, con la llegada de la guerra civil, nosotros decidimos escondernos en la hacienda.

Un día llegó a nosotros una señora, con un vestido muy recatado y negro, nos dijo que poco tiempo antes unos soldados habían asesinado a su hijo, y ella necesitaba trabajo, que no pedía dinero, sólo pedía que le diéramos un lugar seguro para resguardarse de la guerra y a cambio ella se podía encargar de cocinar, limpiar la casa y sobre todo, cuidar de nuestro pequeño, que en en ese entonces ya tenía 7 años.

Primero, al igual que todo lo demás, la presencia de la señora no nos pareció mala, hasta que, descubrimos que la misteriosa señora era la misma bruja que nos hechizó, tristemente lo descubrimos el día en que nos mató envenenando nuestra comida.

Desde ese entonces, mi familia y yo quedamos prisioneros en la casa y esperamos a que un grupo de jóvenes entre a la casa para rescatarnos de la bruja.

Pero cuidado, ya que la bruja es muy traicionera y si logra vencerlos, sus almas quedarán prisioneras junto con nosotros, hasta el fin de los tiempos.

Pero, nosotros no tenemos poderes, dijo Martín.

Además, ¿Cómo vamos a encontrar a la bruja si no sabemos cómo es?

Eso es lo más fácil, la bruja es la señora que los recibió en cuanto entraron.

¿El ama de llaves? ¿La que nos empezó a dar el recorrido por la casa?

Si, esa misma, hace esto con los vivos para perderlos dentro de la casa y así lograr dejarlos prisioneros.

Ok, yo safo, dijo Josué, yo no quiero que la bruja me haga chicharrón.

Pues, no es aquello que tengamos opción primo, si no la enfrentamos, nosotros también vamos a quedarnos aquí para siempre, responde Martín.

Pues, a mi me da miedo, pero… creo que podemos vencerla con algo de inteligencia, lo único es que necesito que todos se apeguen a mi plan.

Recuerdo que la bruja tenía un extraño collar, con un reloj de arena colgando, creo que si se lo quitamos podemos derrotarla, o al menos distraerla el tiempo suficiente para poder matarla.

¿Esmeralda, no estás hablando en serio? ¿Verdad prima? Eso es peligroso, además no creo que esa doña sea tan tonta como para darnos el dichoso collar solo por que si.

Pues no, pero algo tenemos que hacer, ya sé que no va a ser fácil como un examen de inglés, pero necesitamos salir, yo no quiero volverme un gasparín en esta casa.

Ok, empecemos, primero Josué, necesito que te inventes uno de tus trucos para atraer a la bruja, luego Martín la amarra en un lugar y yo le quito el collar por la espalda, según creo tenemos casi la misma estatura así que no será difícil.

!Momento¡ ¿Desde cuándo yo tengo que ser carnada para brujas malas y feas? Reniega Josué.

Desde, querido hermano que fue tu idea entrar en esta casa en primer lugar. Además tu eres el único de todos que sabe hacer trucos de magia.

No vas a dejarme en paz con esto ¿Verdad?

Sólo colabora Josué, si no trabajamos juntos, no saldremos de esta casa, responde Martín.

Bueno, deséenme suerte, voy a ir a buscarla.

Después de unos minutos caminando por la oscura casa, Josué logra encontrar a la bruja, la cual extrañamente estaba cerca de la puerta.

—Buenas noches señorita, soy el gran mago, Josué el maravilloso, ¿Le gustaría ver alguna demostración de mis increíbles poderes?

—Bueno, bueno, con que crees que tienes poderes, ¿Veamos si eres al menos la mitad de sorprendente que yo?

—Mi estimada dama, ante sus ojos, haré que aparezcan, !Unas hermosas flores¡ pero primero, quiero probar si es realmente digna del regalo de la magia, la prueba consiste en que yo me desaparezco y usted, mi estimada dama, me encuentra.

— ¡Jajaja! A ver, intentemos.

—Para esta prueba, necesito que cierre sus ojos y cuente a 5.

—Bien, le daré la oportunidad, pero en cuanto lo encuentre, ¡Me lo comeré!

En cuanto la bruja cierra los ojos, Josué le tira un vaso de agua a la cara y sale corriendo a la biblioteca que era el lugar más cercano.

Justo después de que Josué entrara corriendo, el mayordomo de la casa lo escondió en una estantería cerca de la puerta, y en cuanto la bruja entró, Martín entró, cerró la puerta y de un golpe, la aturdió para ayudar a Esmeralda.

Cuando Martín y Josué lograron domar a la bruja, Esmeralda rápidamente le quitó el collar.

!No¡ ¡Niños ineptos! ¡Denme mi collar! gritó la bruja

En cuanto la malvada bruja logró incorporarse, intentó lanzar un hechizo a los jóvenes, pero sus poderes desaparecieron.

!NOOO¡ ¡Mis poderes! ¡Qué han hecho!

Al ver esto, los jóvenes se apresuraron a salir y lograron escapar de la casa.

—!Lo logramos¡ !Estamos en casa¡

—Josué, tranquilo, ¿Si te acuerdas que nunca salimos del pueblo? ¿Verdad?

—Pues, yo no te culpo hermano, yo sentí que estuve encerrada por meses ahí, sólo me pregunto ¿Qué pasara con los Hidalgo?

—Mmm, me imagino que lograron descansar en paz. Al menos eso espero. Responde Martín.

En cuanto salieron, los jóvenes se dieron cuenta que había amanecido, así que los 3 se fueron juntos a la casa de Martín, donde lograron descansar y olvidar por un momento, lo que habían vivido.

Semanas después, apareció una joven, que decía ser descendiente directa de los Hidalgo y desde que llegó, se encargó de remodelar la gran mansión y reabrió el museo.

Así, tanto los pobladores como visitantes de otros lugares, conocieron la gloriosa historia de la familia Hidalgo.

Misterio En Central Park

Autor: Vivian Lucía Rivera Marroquín.

Eran más o menos las 9:00 a.m. yo estaba haciendo ejercicio en Central Park, cosa que hago todos los días antes de ir a trabajar, cuando de pronto vi un extraño bulto de tierra cerca de unos arbustos.

Al ver eso tan extraño decidí acercarme a investigar un poco, cuando de pronto, veo la mano de una mujer asomándose.

En cuanto vi eso tomé mi teléfono y como pude llamé a Cloe, mi compañera de misiones y a mi jefa la general Simons para pedir que llegaran a investigar.

Unos minutos después, veo que llegó Cloe y como me ve la cara de susto, inmediatamente me toma de la mano y me lleva a sentarme a una banca que estaba por ahí.

—¡William! ¿Qué sucede? ¿Porqué estás tan asustado?—

— No sé, yo estaba haciendo mi caminata de todos los días, cuando de pronto vi el cadáver—

—Ok, mejor quédate aquí en lo que yo investigo con el equipo—

Unos minutos después llega el equipo forense con mi jefa y comienzan a recabar las pruebas del lugar y se llevan el cadáver.

De repente se acerca Cloe con una bolsa de esas que usamos para guardar las pruebas, me la da y me pregunta, —¿De casualidad conoces a esta mujer?—

Yo aún estaba aturdido por lo que había visto pero logré ver de reojo que lo que tenía la bolsa era la identificación de la víctima que acababa de encontrar.

—Es Louise Dubois, vivía en el mismo edificio que yo— respondo, sin poder creer que realmente era ella.

—Es increíble, a penas ayer la vi, estuve platicando con ella en su apartamento, era su cumpleaños—

En cuanto vi eso, a pesar de ser policía y llevar muchos años viendo estas cosas, sentí que me fui de este mundo. Lo que sentí era tan fuerte que tuve que pedir permiso para no trabajar ese día.

Después de la conmoción de todo lo que estaba sucediendo, llegué a mi apartamento y comencé a repasar todo lo de el día anterior. Sentía esa necesidad de encontrar pistas donde se me ocurriera.

A la mañana siguiente, antes de ir a trabajar, decidí ir al apartamento de Louise donde esperaba encontrar a Jennifer, la mejor amiga de Louise, pero para mi suerte no la encontré.

En el apartamento encontré un relicario, el cual decido llevarme porque recuerdo que ese relicario Louise siempre lo usaba, creo que no se lo quitaba ni si quiera para dormir, no entiendo ¿Porqué no lo llevaba puesto cuando la encontraron?

Además, en el comedor encontré unas galletas que me parecían sospechosas ya que no las había visto el día que la mataron cuando estuve con ella. Supongo que eran un regalo especial.

En seguida, recuerdo que tengo que ir a la oficina, así que salgo corriendo lo más rápido posible para no llegar tarde, pero antes tomo una de las galletas para analizar qué contenían.

Después que llegué a la oficina, empecé a trabajar en otros casos que tengo pendientes pero como todo transcurría con tranquilidad decidí ir al laboratorio forense, pero cuando llegué el doctor encargado no estaba ahí, así que me senté a esperarlo en la recepción.

20 minutos después llega el doctor Ben Lucas, encargado de la autopsia de Louise.

—Buen día Ben, ¿Cómo estás?—

—Hola William, bien gracias, corriendo un poco pero bien ¿Y tú? ¿Cómo estás? ¿Ya te recuperaste del susto?

—Si, un poco,le respondo mientras me levanto de la silla y ambos caminamos a su oficina.

—Bueno, dime ¿Qué te trae por acá?—

—Sólo venía a traer el informe de la autopsia de la víctima de Central Park—

— Aaa si, la señorita Dubois, acabo de terminar el informe, aquí tienes.

—Gracias, ¿Casualmente encontraste algún tipo de herida de bala o algún golpe visible en el cuerpo? Es que cuando Cloe la revisó en la escena de crimen no encontró nada raro.

—Realmente no, pero envié unas muestras de sangre al laboratorio, las cuales no me han entregado.

—Gracias, ¿Me avisarías cuando te den los resultados de las muestras?

—Claro , te haré saber los resultados en cuanto los tenga.

Después de salir de la oficina del forense, me llegó un mensaje de Cloe que decía “William, tienes que venir inmediatamente a la oficina, necesito que veas unas cosas del caso de Central Park”

Al ver el mensaje, me fui corriendo a la oficina y en cuanto llego, se acercan unos colegas y me llevan a una sala de interrogatorios.

En la sala estaban Cloe y mi jefa con expresión sospechosa,

—Oficial William, como sabe hemos estado investigando y ya que ambos eran vecinos necesitamos saber ¿Dónde estaba usted entre las 8:00 y las 9.30 p.m.?—

—Estuve en un bar con unos amigos, tomando unos tragos ya que era el cumpleaños de mi mejor amigo, después más o menos como a las 10:00 p.m. me fui del bar y caminé a mi casa.

—¿Nos podría dar el nombre de alguna de las personas para confirmar su coartada?

—¿Porqué necesito coartada? ¿Es que creen que yo la matè?

—Por el momento, solo estamos investigando pero sería bueno que pudiera comprobarlo—dice la general Simons dándome a entender que creían que yo podía haber cometido el crimen.

—Bueno, estuve en el Penrose bar y una de las personas que estuvo conmigo se llama Paul Grayson, es otro vecino mío.—

—Lo tendremos que investigar, ahora, necesito que me comente ¿Qué hizo con la víctima antes de que la asesinaran?

—¿Porqué me preguntan?

—Oficial, limítese a responder la pregunta.

—Solo hablé con ella un momento porque era su cumpleaños pero no pasé tanto tiempo con ella ya que tenía la reunión con mis amigos— Respondí un poco asustado por lo que estaba sucediendo ¿En verdad estas personas con las que he trabajado por más de 5 años me creen un asesino?

—Saben qué, necesito un abogado, no voy a seguir esperando a que me perjudiquen por un crimen que no cometí.

—William, solo queremos ayudarte, tenemos un testigo que te vio hablar con la víctima en el bar donde dices que estabas con tus amigos.

—Ya les dije que si la vi !Pero sólo la felicité por su cumpleaños¡ les aseguro que la dejé viva, ella misma se fue del bar unos minutos después que la vi.—

—Miren, no voy a seguir hablando hasta que venga mi abogado—

—Muy bien, queríamos hacer esto por la buena, pero si usted quiere será por la mala—

Después de unos minutos, llega mi abogada Caroline, me saca de la sala de interrogatorios y me lleva a mi casa. Ya que para mi suerte no tenían muchas pruebas para retenerme.

En cuanto llego, veo que tengo un mensaje de la oficina del forense, eran los resultados del laboratorio, los cuales indicaban que Louise había consumido alcohol, lo cual no me pareció extraño ya que nos vimos en un bar, pero también habían encontrado que la víctima había ingerido canela, era imposible que la comiera , ya que era alérgica. Además encontraron rastros de cianuro.

Al ver esto, fui directamente a su apartamento, el cual para mi sorpresa estaba sin llave, por lo que no me costó mucho entrar.

En cuanto entré, vi que en la mesa del comedor habían unas galletas  junto con el relicario favorito de Louise, con una tarjeta que decía “Te deseo que tengas un feliz cumpleaños, con amor William” rápidamente, tomé las galletas con el relicario y me dirigí directamente al laboratorio. Estaba seguro que esas galletas iban a darme una pista importante del caso.

Esa misma tarde, Clarisse, la encargada del laboratorio me llamó, y me pidió que llegara al laboratorio lo más pronto posible.

Para mi sorpresa, las galletas tenían canela y cianuro. !Había encontrado el arma del crimen¡ ahora mi mayor problema era descubrir quién tendría acceso a ese veneno y quién tenía motivos para matar a mi vecina, solo así mi vida, volvería a la normalidad.

En los días siguientes estuve intentando abrir el relicario ya que este tenía una llave, la cual yo no tenía.

Cuando por fin logré abrirlo, descubrí que adentro había una foto De la Torre Eiffel y una pareja con 2 niños (un niño y una niña) Recuerdo que Louise me contó que ella había ido a al universidad en París, pero no recuerdo que me mencionara de qué país era o si aún tenía familia así que con las pistas que tenía me dispuse a viajar a París para ver si lograba descubrir algo con sus antiguos maestros.

A la mañana siguiente, mi novia me consiguió un pasaporte falso y un boleto para ir a París.

En seguida me fui al aeropuerto, con un disfraz por supuesto, para que no me reconocieran y me arrestaran.

En cuanto llegué, me registré en un hotel con el poco efectivo que me quedaba y me dispuse a buscar la universidad Sorbona, no me fue muy difícil encontrarla pero como ya era muy tarde decidí dormir esa noche y a la mañana siguiente me desperté temprano para ir directo allá.

Ya estando allá, me fui a la oficina de información, aparentemente no logré mucho ya que no podían darme nombres de los compañeros de Louise de ese entonces, pero para mi sorpresa si pudieron decirme que según sus registros, ella era de Guatemala y había llegado a esa universidad a estudiar unos cursos de Literatura.

No me extraña, pensé, Louise siempre fue aficionada a escribir, principalmente historias de amor.

Ya con la información traté de buscar a su familia, pero no tuve suerte, no logré averiguar nada ni con su apellido ni con su nombre.

Aún sabiendo que era demasiado difícil que lograra dar con el asesino, decidí arriesgarme y fui a Guatemala y en cuanto llegué, empecé a investigar todo lo que pude.

Resulta que allá, entre tanto intento descubrí que el nombre real de mi vecina no era Louise, ella originalmente se llamaba Renata Palacios,  pero por alguna razón se cambió el nombre en cuanto llegó a París.

Ya con este descubrimiento logré averiguar que sus padres habían muerto cuando ella era muy pequeña, así que sus abuelos maternos la criaron, tristemente, ambos fallecieron 3 años atrás.

Pero, justo cuando me quería dar por vencido, logré encontrar a uno de sus primos llamado Raúl, el cual vivía en la ciudad donde yo estaba.

Esa misma noche, decidí arriesgarme a ir a la casa del primo de Louise, pero me costó que me recibieran, ya que según palabras de Raúl, él ya no quería saber nada de su prima.

Después de varios días de intentar convencerle, Raúl accede a hablar conmigo.

—Buen día señor Raúl.

—Solo dígame de una vez lo que quiere , no tengo mucho tiempo ya estoy harto de todo el relajo que esa hace. De una vez le cuento que si está presa no la voy a sacar del tambo.

—No señor, no es eso, lo que sucede… Es que a Renata la asesinaron.

—Mmm, pues ese no es mi problema, ya era hora que dejara de hacer tanto relajo.

—Me sorprende que no se asuste por lo que pasó.

—Mire, a mi esa patoja fresa me dejó de importar desde que se volvió la traída de ese fulano que era tan caquero que la convenció de cambiarse de nombre—

—Como que si nuestra familia fuera una total basura—

—Disculpe, ¿Cómo se llamaba el novio de su prima?—

—Ya ni me acuerdo, creo que Hugo, pero ni me acuerdo del apellido, ni me importa—

—Ahora me tengo que ir, uno si tiene que darle duro al chance para salir adelante—

Después de la “amable charla” fui directamente a buscar al dichoso ex novio de la víctima, lo cual complicó las cosas porque resulta que no tenía el apellido del susodicho.

Horas más tarde, por alguna razón, el susodicho me encontró y me dejó dicho en el hotel que nos viéramos en el hotel Panamericano, que por suerte quedaba a unas pocas cuadras de donde me hospedaba.

En cuanto llegué al hotel, se acercó a mi un hombre vestido de saco y corbata, con fácil unos 5 guardaespaldas custodiándolo.

Aparentaba ser alguien importante, como del gobierno o algo así, aunque no estoy seguro.

—Buenas noches, mi nombre es Hugo Alvizures, ¿Quién es usted? ¿Y qué busca de Renata? De una vez le advierto que si ella me quiere culpar de algo, yo no le hice nada que ella no quisiera. Me dijo con una voz amenazante, mientras me enseñaba una pistola que cargaba en el cincho de su pantalón.

—Buenas noches señor Alvizures, soy el oficial William y vengo de la policía de Nueva York, lamento informarle que Renata ha sido asesinada y estoy investigando el caso—

—¿Cómo que asesinada? ¿Qué no se supone que los estados es más seguro que acá y que la gran cosa? No me diga que ahora resulta que me van a ensartar a mi en eso..

—No señor, solo necesito saber qué ha sabido de ella, es que un testigo me comentó que ustedes tuvieron una relación—

—Pues, si, ella era mi mujer, hasta que a la pisada se le ocurrió denunciarme porque un día me enojé porque no limpió la casa—

—Encima de que yo la mantenía a esa se le ocurre meterme una demanda por “violencia en contra de la mujer”. Ella solo tenía que mantener la casa limpia, se supone que para eso son las mujeres.

—Es que las mujeres de ahora no aguantan nada—

—Pero a saber con quién se metió que ya la dejaron tiesa—

—¿ok gracias, de casualidad usted no sabe si ella tenía otros hermanos o hermanas?—

—Según recuerdo tenía una hermana que se llamaba Sofía—

—Era bien patoja cuando la conocí, creo que está viviendo con una tía o algo así, ya no me acuerdo—

—Ahora, me tengo que ir, pero recuerde, si me quiere joder, conmigo no va a poder—

—No se preocupe, gracias, que tenga buena noche—

Después de salir de ahi, como era tarde decidí pedir un uber para que me llevara al hotel, fue un día duro y quería descansar.

Cuando ya iba llegando al hotel, solo vi que el chofer del uber, se desvió,—Nos vienen siguiendo— me dijo mientras pisaba el acelerador y se metía a un parqueo que estaba cerca.

Yo estaba a punto de llamar a la policía, pero el joven me detuvo y me dijo, —mejor no pierda el tiempo— El señor que estuvo hablando con usted es un narco, y contra esos no se logra prácticamente nada—

—Mejor quedémonos aquí en lo que los matones se van, ya después lo llevo a su hotel—

Con lo que el señor me dijo solo pude quedarme preocupado, yo era un policía pero no se me había ocurrido traerme mi arma, así que no tenía cómo defenderme.

Después de que pasaron más o menos unos 20 minutos, el encargado del parqueo nos dijo que iba a cerrar así que aún asustados por lo sucedido no nos quedó mas que ir al hotel.

Lo bueno es que los matones ya no estaban, así que logré llegar sano y salvo, para irme directo a dormir.

A la mañana siguiente, intenté volver a llamar a Raúl, el primo de Louise, y le pregunté si sabía dónde encontrar a Sofía, por suerte parece que estaba de buenas porque tranquilamente me dijo que vivía con él y me dijo que en esos momentos estaba estudiando pero que en la tarde podría hablar con ella.

Solo me advirtió que no le había dicho nada sobre su hermana, así que yo debía tener cuidado.

Esa misma tarde, fui a la casa de Raúl y efectivamente pude hablar con Sofía. Era una muchacha de unos 15 años, callada, seria y un poco resistente a hablar conmigo.

—Hola Sofía, ¿Cómo estás? Le dije tranquilamente.

—¿Usted quién es? Me dijo mientras daba un paso atrás como queriendo poner una barrera entre ella y yo.

—Tranquila, soy William , soy vecino de tu hermana Renata. Solo quiero hablar contigo un momento.

—¿Conoce a mi hermana? ¿Le pasó algo?

—Mira por el momento solo te puedo decir que necesito que platiquemos un rato, si quieres te puedo invitar a un helado.

—No gracias, así estoy bien, pero quiero hablar con Raúl primero. Me contestó desconfiada.

—Ok, mejor te dejo que hables con él y luego decides si me ayudas..

Entonces, ante la petición de Sofía, Raúl entra a la sala y le comenta lo que pasó con Renata, mientras yo esperaba afuera.

Como era de esperarse, Sofía no tomó muy bien la noticia, se puso tan mal que comenzó a hiperventilarse, por lo que entre Raúl y yo decidimos darle tiempo y cuando ya estuviera mejor ya podíamos hablar.

Ante este inconveniente, decidí ir a comer ya que aún no había almorzado y decidí tomarme un tiempo para conocer un poco del país.

A la mañana siguiente, Raúl me llamó para decirme que no había llevado a Sofía al colegio, y ya que estaba tranquila yo podría hablar con ella.

Después de colgar el teléfono , pedí otro Uber para dirigirme a la casa de Raúl.

Ya estando allí, Sofía estaba esperándome en el comedor, con los ojos llorosos porque como era de esperarse pasó gran parte de la noche llorando hasta que logró quedarse dormida.

En cuanto comenzamos a hablar, Sofía me comentó que desde que ambas eran pequeñas, su padre tenía serios problemas de alcoholismo, su madre era médico y ganaba relativamente bien, por lo que realmente no pasaban muchas penas económicas, pero su padre además de que tomaba en exceso, un día en una de sus tantas borracheras, mató a su madre a golpes y trató de abusar de ella así que Renata, decidió salir corriendo como pudo con ella y llegó con su abuela materna, la cual las había cuidado desde que eran unas niñas muy pequeñas.

Cabe resaltar que realmente Louise o Renata, no tenía la edad que decía tener si no que realmente tenía 25 años y ese incidente ocurrió hace 5 años, mientras ella había regresado de París para pasar unas vacaciones con su familia antes de irse a Nueva York.

Mientras hablábamos, Sofía me comentó que su abuela había puesto una denuncia en contra de su padre, la cual tristemente no tuvo mucho éxito ya que  un juez decidió soltarlo  por “falta de pruebas” pero al menos gracias a ese suceso ninguna de las 3 volvió a saber de él.

Con el pasar de los años, Renata conoció a Hugo, que según palabras de Sofía, era la viva imágen de su padre, ya que también tenía problemas con el alcohol y en repetidas ocasiones golpeó a Renata.

La relación realmente duró un año, hasta que un día, ella se hartó y llamó a la policía, para su suerte, llegaron inmediatamente y lo arrestaron, pero, como se trata de alguien de dinero, consiguió sobornar al juez para que no lo metieran a la cárcel, en lugar de eso, solo le dieron una orden de restricción.

Al poco tiempo, Renata decidió salir huyendo de Guatemala, ya que ese narco la seguía amenazando que si no volvía con él, la iba a matar y a mí me iba a vender en uno de sus bares.

Entonces, Renata decidió falsificar su identidad y se fue a vivir a Nueva York, mientras que Sofía se iba a vivir con Raúl ya que su abuela se enfermó de cáncer y murió.

—Gracias Sofía, me has ayudado mucho, ahora solo quisiera saber ¿Cómo te llevabas con tu hermana? ¿La ibas a visitar alguna vez?

—Si, una vez fui a pasar mis vacaciones con ella en Nueva York aunque no conocí su casa ni nada de eso, solo nos fuimos a conocer unos lugares bonitos.

—A mi me gusta mucho la música y el teatro así que en ese viaje mi hermana me llevó a ver varias obras en Broadway.

—Siempre que hablábamos me decía que un día vendría para llevarme con ella pero siempre pasaba algo que parecía detenerla, y ahora ya no podremos estar juntas— decía Sofía, mientras lloraba desconsoladamente .

—Gracias Sofía, eres una mujer muy valiente, sé que tu hermana estaría orgullosa de ti— le dije tratando de calmarla.

—Encuentre a quien le hizo esto y mátelo por mi, no es justo que se llevaran a mi hermana—

—Haré lo que pueda— le respondí.

Para terminar le agradecí a Raúl por dejarme hablar con Sofía y me fui con un enorme nudo en la garganta por todo lo que había escuchado.

Esa misma noche, recibí una llamada extraña al teléfono de la habitación, no logré distinguir quién me llamó pero quien quiera que haya sido solo me dijo—Ya deje de meterse de Shute en esto, si no deja de investigar lo vamos a matar—

Un poco asustado por lo que pasó, me atreví a salir de la habitación, esta vez con mi arma en la mano, para ver quién me amenazaba y a lo lejos logré ver una persona más o menos de la estatura de Hugo, correr lejos de un teléfono público que había cerca del comercial que estaba cerca de mi hotel.

Lamentablemente, todo pasó tan rápido que no logré verle la cara al desdichado.

Para no arriesgarme a que me mataran decidí volver a mi habitación, sin saber lo que me sucedería al día siguiente.

Después del susto de la noche anterior, decidí desayunar y salir a caminar por la sexta avenida de la zona 1, me pareció un lugar interesante, con varias tiendas y restaurantes, aunque iba con precaución porque me habían dicho que por ahí asaltaban mucho.

Después de un rato caminando llegué al parque central y decidí quedarme ahi un rato a ver la gente pasar.

Unos minutos más tarde, cuando iba saliendo del parque, se me acercaron unos tipos en motos y con pasamontañas, pararon la motocicleta enfrente mío y me amenazaron con una pistola, a lo que yo solo pude reaccionar sacando mi arma y disparando al aire, como logré distraer a los matones, me fui corriendo por la calle hasta que entré en una panadería que estaba cerca, traté de pedir ayuda pero para mi suerte los matones tenían unos cómplices que me golpearon, me dejaron inconsciente y me subieron a un automóvil.

Después de unos minutos logré despertar y vi que me tenían atado en una silla, estaba encerrado en lo que parecía una casa abandonada.

En cuanto logré recuperar por completo la consciencia, aparecerieron 3 hombres con máscaras y unos enormes bates, inmediatamente comenzaron a golpearme.

De pronto, entró en la habitación una persona que parecía mujer y aparentemente era la líder de esa banda.

Después de que me golpearan bastante y me abrieran la frente, la mujer solo se me acercó y me dijo— Mire usted, deje de meterse en lo que no le importa, ya váyase de regreso a los estados, usted no tiene nada que andar haciendo aquí hombre. —

—¿Quién es usted y qué quiere conmigo? Le pregunté .

—A usted qué le importa— Ya deje de joder hombre—

Luego de un silencio incómodo, la mujer solo les dice a los que andaban con ella.

—Sigan trancaseando a este, para que entienda que no lo queremos aquí, acuérdense que a don H.. no le gusta nada a medias—

Después, la mujer solo se fue del lugar donde me tenían y uno de los matones solo se acercó a mi y me susurró, haga como que le pegamos fuerte, nosotros no lo queremos matar, es que nos tiene amenazados.

Luego de eso, los 3 comenzaron a romper cosas y a gritar muchas malas palabras, yo gracias a lo que me dijo aquel hombre sólo comencé a gritar para que pareciera como que me seguían golpeando.

Una semana me tuvieron encerrado hasta que los hombres me dijeron—Mire don William, la jefa ya no está, lo vamos a soltar pero por favor no diga nada.—

Después me soltaron de la silla y me llevaron a un restaurante donde me soltaron, pero me advirtieron que no saliera rápido, que tratara de “matar el tiempo” un rato. También me pidieron que me cambiara de hotel ya que me iban a seguir persiguiendo.

Estas palabras me asustaron pero decidí que ya que estaba avanzando no iba a darme por vencido, así que hice lo que me pidieron y me cambié de hotel, aunque me trajo problemas hacer eso porque tuve la adorable idea de irme a otra zona de la ciudad.

La verdad es que este caso me tenía cada vez más confundido y frustrado pero por otra parte comencé a sospechar que el ex novio de Louise tenía algo que ver, así que decidí investigarlo más a fondo, siempre tratando de no dejar de lado a Raúl ya que parecía tener motivos para cometer el crimen.

Con el pasar de las semanas, me comencé a quedar sin pistas, hasta que un día, se me ocurrió llamar a Clara, mi novia, ella también es policía en Nueva York así que le pedí que averiguara si Renata o Louise o cualquier persona relacionada con ella.

Curiosamente, encontró que dos semanas antes del asesinato, Sofía había estado con Renata en Nueva York y “convenientemente” regresó el mismo día que asesinaron a Renata, solo que el vuelo partió en la mañana, así que Sofía no podía haber dejado las galletas, además no creo que una muchachita de 15 años sea capaz de semejante crimen contra su propia hermana.

Por un tiempo decidí dejar esa pista sin investigar mucho para enfocarme en Raúl, ya que como Sofía era menor de edad, él tendría que haber ido con ella, obligatoriamente.

Después de unos días, la pista de Raúl se había desvanecido, resulta que él si había viajado a Estados Unidos junto con Sofía pero, de alguna forma, él se fue a Miami ya que tenía unos compromisos de trabajo allá, mientras que Sofía se fue para Nueva York para ver a su hermana.

Al seguir más directamente esa pista, resulta que Sofía había comprado unas galletas iguales a las que se usaron para matar a Renata pero si ella se iba ese día en la mañana ¿Cómo pudo arreglar para que su hermana comiera las galletas cuando ella ya no estuviera allá?

Entonces, se me ocurrió que mi novia me ayudara a averiguar en las panaderías que estaban cerca del apartamento, para mi sorpresa, la única panadería que estaba en esa zona, que por cierto era mi panadería favorita, vendía esas mismas galletas de canela.

Pero, entonces ¿Còmo consiguió el cianuro ? !Es sólo una joven de 15 años! ¡No puede ser que tenga tanta suerte!

Entonces, recordé, la mujer que estaba con los que me secuestraron mencionó a un don H..

En eso, vino a mi mente ¿Y si Hugo si tuvo algo que ver? ¿Digo es un narcotraficante, perfectamente podría haber conseguido el veneno y mandarle las galletas a Louise?

¿O será posible que esa mujer que vi era la misma Sofía? ! Pero, cómo no la reconocí!

Con estas pistas decidí arriesgarme a llamar a mi colega Cloe, ya que aunque ella estaba investigando el caso, pensé que no creería que yo podría ser capaz de semejante crimen.

—Hola Cloe, soy William, no puedo decirte dónde estoy, pero tengo unas pruebas que necesitas para resolver el caso de mi vecina—

—!William¡ !Còmo es posible¡ !Tienes que regresar¡ todos te estamos buscando, te vas a meter en muchos problemas

—Si Cloe, lo sé pero necesito tu ayuda, estoy muy cerca de resolver el crímen pero necesito que le presentes las pruebas a la capitana Simons, necesito que retiren los cargos en mi contra—

—No te prometo nada, pero lo intentaré—

—Gracias, también necesito que vayas a la panadería que queda cerca de mi apartamento, necesito que averigües quién compró galletas de canela en las últimas 2 semanas—

—Eso parece difícil de averiguar, pero lo intentaré—

—Ahora dime ¿Porqué necesitas saber eso?

—En el apartamento de la víctima encontré unas galletas de canela, las envenenaron—

—Ok, haré lo que pueda.—

—Gracias, ahora no puedo seguir hablando para que no me descubran-

—Adiós William, ya verás que todo se resolverá—

Dos días después, Cloe me llamó a mi celular y me comentó que en las últimas 2 semanas, solo habían comprado una orden de galletas de canela.

Las ordenó una tal Luisa Lane, lo cual fácilmente se distinguía que era un nombre falso, pero ¿Ahora cómo probaré mis sospechas?

Por suerte para mi, Raúl me llamó sospechosamente pero no me quiso decir qué necesitaba hasta que llegué a su casa.

—Hola oficial William, necesito su ayuda, hace unos días llegó el estado de cuenta de mi tarjeta de crédito, resulta que tengo una compra de unas galletas de canela pero estoy seguro que yo no las compré, también tengo un cobro por un envío en una hora que yo estaba en el aeropuerto para regresar a Guatemala.

—Le pregunté a Sofía y ella me dijo que solo compró las galletas para dárselas a su hermana por su cumpleaños, pero me lo dijo con un tono como a la defensiva—

—¿Usted cree que Sofía sea capaz de hacer un daño? Le pregunté tranquilamente

—No lo sé, la verdad es que ha estado muy rara desde que regresó, resulta que me llamaron del colegio que se ha estado escapando con dos hombres, no sé qué le pasa, ella no es así—

—Tranquilo, averiguaremos qué sucede, pero necesito que usted trate de hacer como que no sabe nada—

—Eso intento pero me preocupa que Sofía esté en malos pasos—

—No se preocupe, resolveremos esto—

De pronto mientras hablábamos, Sofía entró a la casa y se fue corriendo a su habitación. En ese mismo momento Raúl y yo corrimos tras ella pero no la alcanzamos entonces tuve que sacar mi arma y dispararle a la puerta.

Lamentablemente cuando abrimos, Sofía saltó por la ventana y logró huir en una motocicleta.

Cuando pasó esto Raúl y yo nos fuimos rápido en el carro de Raúl para ver si la podíamos alcanzar.

Una hora después, a Raúl se le ocurrió ir al cementerio la villa, era el lugar donde enterraron a la mamá de Renata y Sofía.

Para nuestra suerte, encontramos a Sofía en la tumba de su madre. Estaba llorando pero no parecía que estuviera lastimada.

En cuanto nos vio comenzó a confesar todo.

—Siempre había admirado y querido mucho a mi hermana, hasta hace 2 semanas, resulta que ella siempre me prometía que en cuanto pudiera me llevaría con ella, y yo podría estudiar lo que tanto quise que era música, pero el día que llegamos a su apartamento, ella me dijo que como yo estaba grande, ya tenía que ver por mi misma, ya ella no necesitaba la responsabilidad de cuidarme, me dijo que ella era mi hermana, no mi niñera y yo tenía que madurar—dijo entre sollozos.

—Ella era mi hermana, mi sangre y yo ya no le importaba, simplemente me abandonó como todos los que están en mi vida—

—Además, me dijo que ella ya no era Renata que ahora era Louise, ajá como si la muchachita fuera toda una francesa—

— Entonces pensé que si ella no me quería en su vida yo tampoco, como su cumpleaños se acercaba, vi la panadería que estaba cerca del edificio y aproveché a pedir una órden de galletas, y un día antes de irme, les puse el veneno, solo que como ella me descubrió poniéndolo le dije que solo le había puesto esencia de almendra, solo que yo sabía que eso no era verdad—

—Sofía ¿Porqué lo hiciste? Yo te podía cuidar, no te dejaré sola— dijo Raúl mientras trataba de abrazar a Sofía.

—Ay Raúl, tú estás cuidándome por la herencia que mi mamá dejó, sabes que yo no la puedo cobrar hasta que sea mayor de edad, pero en cuanto cumpla los 18 me vas a dejar lo sé—

—No Sofía, no te voy a dejar, además esa herencia que tanto dices la tenía tu hermana, no yo—

—Ajá claro, y ahora qué, me vas a contar una de vaqueros o qué—

En eso, como Sofía estaba distraída yo logré sacar unas esposas que llevaba conmigo, y se las puse para que no pudiera huir, en eso Raúl llamó a la policía y en cuanto llegaron se la llevaron a una estación, en lo que yo arreglaba todo con la policía de Nueva York para extraditarla ya que el crímen fue cometido allá.

Después de muchos trámites logré comunicarme con mi jefa la cual logró retirar los cargos en mi contra gracias a las pruebas y así pude regresar tranquilo a mi vida normal.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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Quiero compartir con ustedes que el día de ayer publicaron uno de mis poemas en el volumen 2 de la Antología de Poesía Independiente de Escritores Independientes. Pueden encontrar la publicación completa en PDF en la página de Facebook de Lettera MEI. Espero sus comentarios.

Oda a mis emociones

Autor: Vivian Lucía Rivera Marroquín

Hoy es uno de esos días en que necesito hablar.

Principalmente de ustedes, que me han enseñado el llanto y la sonrisa.

Que me han dado mis gritos y mis arrebatados golpes.

A ustedes hoy les hablo, mis hermanas emociones.

A ustedes, que a veces me llenan de ilusiones , aunque a veces también me dan decepciones

Les agradezco que me acompañen mientras recorro la montaña rusa llamada vida.

Aún necesito aprender a comprenderlas, principalmente para saber reconocerlas.

Pero aún así creo que he aprendido a quererlas un poco.

Me disculpo si sueno torpe al hablar de ustedes, pero comprenderán que solo soy de carne y hueso.

Soy tan frágil y mortal que creo que no me bastará vivir mil años para saber todos sus nombres.

Más puedo estar segura que nunca dejarán de acompañarme.

Gracias por las huellas que dejan en mi cuando aparecen.

Les pido nunca se alejen de mi camino.

Ya que sin ustedes sería muy aburrido mi destino.

Libre Albedrío

A donde quiera voy,
Caminando desde lo que soy,
A veces avanzo, a veces regreso,
Mas yo soy quien elige mi camino.

A veces pienso mis pasos,
A veces los dejo a la suerte,
Pero siempre atrás de eso estoy yo.

Con mi esencia,
Con mis miedos,
Con mis anhelos,
Con mi soledad

Con mi fe y mi libertad,
Camino por la vida sin saber a dónde.

A veces tropiezo de golpe,
A veces me rindo ante las dificultades

A veces no entiendo lo que hago,
A veces temo al fracaso.

Pero jamás he de ceder al mundo lo único que es solamente mío.

Mi amado y a la vez odiado libre albedrío.

Autor: Vivian Lucía Rivera Marroquín.